Tanto tiempo

Tanto tiempo buscando fuera el paraíso perdido, sin darme cuenta que estaba aquí, delante mío, dentro de mí y que no es otra cosa que el vivir con amor.

El amor nos trae la paz interior, el sueño dorado de encontrar la felicidad, la elección día a día de seguir en un camino u otro. Y así desde esa percepción, alcanzar el estado de gracia.

Bienvenido 2022

Recién nacido, recién llegado, cargado de sueños, ilusión, fe, esperanza, armonía, paz, salud, amor y buenos deseos de prosperidad y abundancia. Queriendo dejar atrás lo viejo, lo pasado, en ese renacer continuo, lleno de vida aquí y ahora, momento presente de nuestro existir. Mirándolo con la mirada inocente del niño que mira absorto y embobado, con asombro y lleno de júbilo. Sintiendo que algo nuevo comienza a latir con fuerza.

Llega como semilla plantada en tierra que nutre, acoge, sostiene, protege y acompaña llena de cuidado. Semilla que brota, buscando el alimento para crecer, para fortalecerse, a pesar de que los vientos soplen fuertes y arrasen, y así con todo ello, con lo que supone florecer y hallar sentido y plenitud a la existencia, comenzando, a sabiendas que para renacer y vivir, hay que morir un poco cada día.

Y que si la vida es un momento, hay que vivirla, sentirla, agradecerla, entrar dentro de ella con conciencia y plenitud. Con la apertura del corazón que ama, siente, agradece y vive en paz.

«FELIZ AÑO NUEVO»

En la infinita soledad, las sombras acompañan.

Cuando no quiero hablar, encuentro mi refugio en el silencio, mirando las estrellas en las sombras de la negra noche, que con su manto todo lo cubre.

Y así, en ese diálogo sin palabras, con la mirada atenta, siento el placer de escuchar el sonido de la vida, que late en mí y en todo.

Y en esa infinita soledad, que por un momento me acompaña, que bonito poder vivenciar, dentro de mí, la dulzura del alma hecha melodía.

PULSAR DE LA VIDA

Pulsar de la vida, emoción, pasión, corazón.

Sentir, sentirse.

Mirar, mirarse.

Observar, observarse.

Abrazar, abrazarse.

Caminar con ese impulso, que nos conecta con la esencia vital, que nos hace entrar en conexión con nosotros mismos, con el otro, con el mundo, en ese sentimiento de amor, que es la expresión máxima de la vida.

Danzar con todo nuestro ser, nos eleva, nos transforma, ya que la danza, es el lenguaje del corazón en movimiento.

Me lleno

Me lleno cada momento de todo cuanto me rodea, no son solo las personas, ni tan solo las palabras, es todo cuanto acontece en mi alma, a través de cada mirada. En ese espacio donde el corazón va más allá y no hace falta más nada.

Presencia infinita de sueños y esperanzas, en la luz del amor que todo lo alcanza.


			

Porque todo no es blanco o negro, hay matices de colores

Ahora en esta incertidumbre se me refuerza más el deseo de agradecimiento, el valor de la vida y de los seres amados, la suerte de contar con ellos y disfrutar de su compañía, el valor de las cosas sencillas y hermosas que no tienen precio y son un regalo. Ver la fragilidad y la fuerza al mismo tiempo, la cara y cruz de la moneda, lo opuesto, lo cercano, incluso la decepción y la desilusión, cuando las cosas no son lo que creías que eran o esperabas.

No quiero escudriñar en las profundidades de mi alma, temo perderme y no encontrar el camino de vuelta, es tan fácil quedarte enredada llena de dudas, buscando el sentido de las cosas y de la vida misma, cuando no hayas respuesta a las innumerables preguntas. Y al final decido que es mejor dejarlo a un lado, donde no me cause mucha molestia para no sufrir sin motivo, ese sinsentido, que a veces me asusta.

Los monstruos quieren acompañarme, pero yo no quiero que se queden conmigo.

¿Para qué?

Mejor que la luz me acompañe e ilumine mi camino.